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lunes, 17 de agosto de 2015

Mi respuesta a tus ataques: "Mi mano en el tirador"

Amiga mía (muy irónico todo)... Te llamo así, pero no creas que de esa manera te considero... Esa palabra ("amiga") te viene demasiado grande. A tu lado Úrsula (la mala de "Little Mermaid") es la Madre Teresa de Calcuta...

No sé qué te habré hecho para que tengas que insultarme o reírte de mí. Ya veo que después de 6 años no me conoces. Te he dado muchas oportunidades, he intentado llevarme bien contigo, he sentido lástima por ti y te he perdonado, te hemos soportado mucho pero hasta aquí llegó mi límite. Tengo un corazón muy grande, pero ya no cabe más paciencia para ti.

Siempre te las has arreglado para molestar. Te abrimos hueco en nuestro círculo y te has empeñado en romperlo una y otra vez sin descanso. Te has metido en cosas que no te incumbían, y con tus tretas has intentado aparentar que ibas a solucionar el mundo, pero ya no cuela. Me he dado cuenta de que tu mundo eres tú misma y que solo te importas tú (cosa que me parecería bien si no hicieras daño a nadie).

Ahora disfrutas de ver todo esto completamente roto, todo lo que nosotras construimos y poco a poco has intentado destruir en numerosas ocasiones. No puedo llegar a entender por qué te fascina tanto saber de unas y de otras para después meter toda la mierda dentro de un cajón y salpicarnos con ella en la cara. Me parece deplorable que utilices a una persona que te aprecia para manipularla a tu antojo.

 Es vergonzoso que te rías de mí, una persona que no te ha hecho absolutamente nada (incluso te he llegado a defender), que te ha perdonado muchas veces, que incluso alguna vez te ha podido considerar "amiga". Pero no, conmigo NO. Te has equivocado de persona. Si no sabes lo que has hecho solo tienes que ir rememorando las que has ido haciendo durante estos años atrás, donde muchas veces he estado involucrada. Pero las gotas que han colmado el vaso han sido recientemente. A lo que alego 2 apartados:

1.- http://buscon.rae.es/drae/srv/search?id=Be6zXCI8ZDXX2NWEjXPR

Si piensas que soy eso, simplemente, no me hagas la pelota para querer llevarte bien conmigo (ahora ya ni lo intentes). Según ese significado, el término es más correcto para atribuírtelo a ti que a mí, sinceramente. Y la próxima vez, te lavas bien la boca antes de mencionarme, por favor.

2.- Quizá no llegue a ser Ministra de Cultura (a lo mejor por "las voces que doy" ja-ja-ja), pero sí seré algo que tú nunca jamás podrás llegar a ser, UNA BUENA PERSONA.

Deja ya de querer llamar la atención constantemente, deja de querer dar menos importancia a tus propios complejos haciendo daño a los demás. Deja de ser tan envidiosa y de herir a las personas que nos va bien. Para de pretender ser "la mejor" y "la más guay" porque, de verdad y de corazón, das muchísima pena.

Podría dedicarte insultos fáciles, hirientes y poco apropiados, ¿pero sabes qué?, tú ya eres un insulto para tu persona, y si tuviera que elegir uno sería mala persona (bajo mi punto de vista sería lo peor que me podrían decir). ¿Tan infeliz eres que tienes que menospreciar a los demás para sentirte bien? ¿Tan poco te valoras?¿Tan triste y vacía es tu vida para llegar a esos extremos? Menos mal que me he dado cuenta de la calaña que te gastas compañera, y me alegro de no ser como tú, porque tengo clase hasta para insultarte.


lunes, 20 de julio de 2015

"¿Por qué no apareciste antes?"... La respuesta a tu pregunta:

  Es muy simple. Solo tengo que lanzar la vista atrás en el tiempo... Unos 11 o 12 años aproximadamente.

  Yo era una niña fuera de lo común. Llevaba otro peinado, vestía como no solían vestir las chicas de mi edad (y mucho menos las de tu entorno), íbamos a distintos colegios y pertenecíamos a clases sociales totalmente contrarias (cosa que no ha cambiado mucho).

   Antes era más decidida, más cara dura, mucho más ingenua (eso por supuesto) y mi autoestima era mayor que actualmente.

   Te veía y eras el REY de los chicos (a pesar de no ser el líder absoluto de tu pandilla). No sé si el más guapo, ni el más apuesto, tampoco sé si eras la mejor persona del mundo, ya que apenas habíamos cruzado 3 palabras.

Supongo que pensarías de mi: "Vaya tía fea, maleducada, obscena..." Y un largo etcétera. Tampoco pregunté, ni me lancé, tampoco me quería arrimar mucho a ti por miedo al rechazo.

  Pero al final conseguí cruzar más de un par de palabras. Una tarde para 4; tú, tu amigo, mi amiga y yo. No conseguí nada en absoluto, solo que me recordaras años más tarde.

   Te perdí la pista completamente. Supongo que tú harías tu vida como yo hice la mía. Crecimos cada uno a su manera, cada uno bajo sus circunstancias (favorables y no tan favorables). Hemos cambiado, madurado, envejecido... Somos 2 desconocidos de nuevo...

   Y otra vez, vuelta a empezar. Verte de forma salteada, dudar de si eras tu o no, cruzar miradas y ni siquiera supe decir ni un simple "Hola, ¿me recuerdas?", con un subtexto en mi cabeza que diría "Si, la que estaba completamente majara y perdía el culo por ti. Esa que aunque duda de si eres tú o no, te recuerda y que de algún modo no te olvidó del todo. Esa que ahora mismo tiene un subtexto en la cabeza hablándole y diciendo en silencio que pare ya de pensar bobadas..."

  Hasta que llegó el día. El día de enfrentarme a aquel miedo de acercarme y preguntar si eras tu o alguien que se te parecía. Y lo hice (y a gusto me quedé). Lo que vino después espero que lo recuerdes, a duras penas yo lo recuerdo. Me acuerdo de dos frases: La primera es la pregunta del título y la segunda fue: "Vaya, ya estamos pagando los platos que ha roto otro capullo" (me marcó notablemente). Quizá no fui sincera del todo, pero hoy reconozco que, por alguna razón, no estaba del todo cómoda. Era demasiado idílico, demasiado bueno para ser verdad. Tú, yo y nada más. No podía ser más perfecto, pero, hubo "errores" que se podían haber cometido más adelante y no en ese momento.

   Al día siguiente fue maravilloso ver tu nombre en la pantalla de mi móvil, de hecho, lo tuve que mirar 2 veces, ¡No me lo podía creer!. Pero conforme pasaron las horas se fue desinflando todo ese cúmulo de sensaciones. Solo quedó vacío. Y observando me di cuenta de que obviamente no soy gran cosa. No puedo competir con una operación de pecho, unos ojos claros y una melena larga.

   Días más tarde quise dar señales de vida a modo: "¡Eh! ¡Estoy aquí!", sin obtener una respuesta. Quizá por esa razón no aparecí antes.

  Es tan duro sentirse así, de la manera en la que me sentí después de aquello. Quizá a ti nunca te lo hayan hecho y no sepas lo frustrante que puede llegar a ser (y aún más si eres una mujer con el autoestima por el subsuelo).

  Después de todo esto, más de una pregunta ronda por mi cabeza ahora... ¿De verdad formulaste esa pregunta de corazón?, ¿era simplemente palabrería?, si no lo era ¿qué quisiste decir con eso realmente? ¿por qué me lo preguntaste?. Si solo era para ese día, ¿por qué te tomaste tantas molestias?, ¿por qué me regalaste los oídos? ¿por qué me escribiste al día siguiente?... Son tantas dudas...

Quizá sea una cobarde por no decirte esto frente a frente, por no llamarte o escribirte y contártelo, o por otro lado, quizá sea una valiente por arriesgarme a que esto llegue hasta tus ojos. También puede ser una completa pérdida de mi dignidad al hacerlo de esta forma, o también una muestra de que deseo por todos los medios sacarme esa espinita que llevo clavada. De cualquier forma, siempre pienso que si alguien no se va a quedar, que se lleve sus recuerdos de mi cabeza, antes de que me vuelva aún más loca. Si por el contrario quiere quedarse, aquí estoy, espero que no se le haga demasiado tarde, espero que no tenga que pasar una década para volver a verle.