domingo, 22 de enero de 2017

No me gustan los domingos: Momentos de reflexión.

No, no me gustan. Los domingos son de pensar, y ya pienso demasiado el resto de días de la semana. 


Jamás me he sentido tan libre, tan independiente, tan... Yo. Pero, por otro lado, me siento atada, encadenada y esposada a cosas: al tabaco, al azúcar, a mi cama, y a veces, a personas. Nunca quiero sentirme atada por una persona. No me refiero a enamorarme, a eso ya no le tengo miedo. Me refiero a que alguien maneje mis hilos y yo permita ese suceso. No tengo la necesidad. Nacemos solos y morimos solos. Es tan cierto como que estás leyendo esto. 


No tengo la necesidad de comunicarle a alguien cada paso que doy, ni tampoco hacer público algo que es mío y de otra persona, no me apetece que alguien más sea partícipe. No hay algo como la intimidad de ese sentimiento tan profundo. 


No tengo la necesidad de que me traten como al último excremento de la tierra, ni de que me recuerden que no valgo para algo, de lo que hago mal... No. Me niego a que me levanten la voz y menos en público. Me niego a depender de qué dirá si hago esto o lo otro... Me niego rotundamente a esa clase de maltrato psicológico que parece haber salido de la posguerra. 


Me niego a esa clase de "romanticismo" que no hace más que contaminar las relaciones. Me niego a la toxicidad que rezuma alguien con inseguridades y complejos. Y aún más, me niego caminar detrás de alguien que se cree con derecho sobre mí, que se crea que soy su propiedad. No me has parido, no me has comprado... No soy un mueble o un elemento de decoración. 


Me niego a coartar la libertad de alguien que camine a mi lado. Me niego a contaminar con mis inseguridades. No tengo la necesidad de necesitar a alguien. No tengo la necesidad de hacer un espectáculo público, porque los sentimientos no dejan de ser abstractos, no se ven, solo se sienten, por lo tanto, solo se vería una fachada. Además, los espectáculos ya los tengo en el teatro y no en la vida real. 


"Todos somos ángeles con un solo ala, y únicamente podemos VOLAR* uniéndonos los unos con los otros" 


*VOLAR: Si alguien nos ata, volar es imposible para ambos. 

 

Lo que da de sí un domingo... 

domingo, 16 de octubre de 2016

Decepciones a secas Vol. 2: Remover la mierda en círculos y otras formas de destrucción.

No han inventado aún las palabras para definir lo que siento ahora mismo. Lo han vuelto a hacer. Han vuelto a cambiarme, a sustituirme... ¿Algo mejor? ¿Algo más fácil? No, algo diferente. Nunca me habría imaginado esa excusa... Piensa mal y acertarás, y no me equivocaba... Son muchas a mis espaldas ya, y no me merezco esto.


A veces parece que lo que una misma siente no cuenta. Siempre he dejado de lado lo que a mí me pudiera pasar por preocuparme de lo que sienten los demás. Ahora, es la primera vez que impongo mi orgullo por encima de lo que siento o sienten, y la verdad, no sé muy bien cómo funciona esto... Me han tratado tantas veces como un ser inferior (o al menos así me he sentido) que ya no sé ser quien fui, una persona con carácter que no se dejaba torear ni pisar por nadie... Anularon por completo lo que era y hoy cargo con todas las consecuencias, cargo con cosas de las que me hicieron sentir culpable. 


Duele. Duele tanto... Todo lo que he soportado de lo cual no tienen ni idea y me encantaría gritarlo, solo para que quizá su dolor sea menor, o para que quizá mi carga pese menos. Para que entiendan por qué me comporto de ciertas maneras, por qué digo lo que digo y por qué siento lo que siento.


No quiero unos brazos que rodean a mil más, me hacen sentir como eso, una de las mil. Y no. Creo que valgo mucho más que para eso. Ya me han hecho sentir así más veces y no necesito que se repita.


Me cuesta creer, confiar... Y cada vez se va haciendo más grande esa bola de desconfianza. Por más bonita que es una mirada, una palabra, más hiere dentro del alma. 


Lo mejor de todo es que tuve que escuchar: "No eres nada fuerte", de alguien que no sabe absolutamente nada de mi historia, que no se puede llegar a imaginar nada de lo que he llegado a experimentar. De alguien que tampoco se ha preocupado mucho por saberlo... Me encantaría que supiera, al menos una mínima parte...


Quizá me quedé con ganas de ese abrazo, quizá debería haber soltado todo lo que se me estaba pasando por la cabeza... Pero, ¿para qué? Eso no cambia absolutamente nada... Los hechos quedan ahí perpetuos, y de nada vale abrir un corazón que ya está hecho mil pedazos por enésima vez consecutiva. Parece una puta broma. 


"Música para mis oídos, medicina para el alma." DésiDele Winehouse. 

miércoles, 12 de octubre de 2016

Decepciones a secas: Ya no quedan más huecos para más suturas.

Esto es un "Deja Vu" constante, la historia se repite de manera cíclica. Otra decepción más para la lista. Me voy quedando sin papel al igual que me quedé sin vajilla. Estoy tan cansada... La vida nunca deja de ponerme a prueba y he decidido que me lleve el aire.


Herida de nuevo, más por lo que imagino que por lo que vieron mis ojos y escucharon mis oídos. Todos los esquemas que conseguí ordenar con muchas lágrimas de nuevo están esparcidos por el suelo. Las agujas que cosen de nuevo el "mío-cardio" están oxidadas y no pueden coser un tejido que está hecho harapos y remendado hasta la saciedad. 


No quiero que me mal interpreten. Quizás no tenga "La Razón" pero sí que tengo "mis razones". Claro que si algo que no es mío no lo puedo reclamar, es lógico. Pero hablo más allá de lo material o lo físico, hablo de mis sentimientos, y eso sí que es mío.


Yo, que ya he vuelto una y mil veces, que me he levantado del fondo porque no se podía caer más bajo. Yo que he visto y he vivido episodios en los que lo único que quieres es apartarte y dejar sitio... Aquí ando abatida, con las armas en una mano y el corazón en otra, queriendo tirarlo todo al suelo, levantar las manos, dejarlas al aire, porque esta vez me rindo. 


Como sé que el dolor es inevitable y el sufrimiento es opcional, he decidido terminar el capítulo y comenzar otro. Incluso estoy planteándome terminar este libro y comenzar uno nuevo. Total, como ya dije en entradas anteriores, para que nos hagan daño siempre hay tiempo. 






sábado, 26 de marzo de 2016

Muletas y decepciones Vol.2: La soledad no nos trata bien.

Sí. Vivo en una "edad del pavo" constante porque cuando tuve edad para hacerlo no pude vivirlo. 

Quizá me adelante muchas veces a los acontecimientos y digo cosas sin pensar en el daño que puedo hacer, pero nunca con mala intención. Supongo que es un rasgo de espontaneidad que poseo, y muchas veces sale cuando no sé muy bien qué decir. Cuando tengo que medir mis palabras porque, ignorante de mí, no sé cómo puede reaccionar el otro individuo. 

Sí. En ocasiones soy lista y me paso, pero, se me da mejor hacerme la tonta, total, ya piensan que lo soy solo por quedarse con la imagen más superficial de mí. 

Una persona no se puede cansar de otra solo por el hecho de que la persona "cansante" haga un comentario (sin ánimo de ofender), sin que la persona "cansada" explique unos motivos. No es culpa de la persona "cansante" que la persona "cansada" sea más cerrada (emocionalmente) que una coquina fuera del mar. 

Por eso es mejor una buena disculpa a tiempo para no llegar a mayores.. Pero... ¿Acaso la persona ofendida se cree con derecho a ofender a la persona ofensora?... Es en ese momento cuando la razón que tiene uno mismo se pierde... Pero eso mucha gente no lo sabe. 

Ayudar nunca está de más, incluso se agradece esa ayuda que no sabemos pedir. Pero aún quedan personas con vendas en los ojos que se permiten el lujo de aparentar un estado de ánimo cuando todo está desolado (en ese saco me incluyo). La diferencia está en que hay gente que de alguna forma se siente agradecida, otras personas solo creen que le echan en cara todo cuanto han hecho por ellas, sin saber en el fondo que es solo un recordatorio y quizá una señal que indica que la otra persona necesita más ayuda aún que uno mismo.

En fin, solo queda decir que se puede estar de acuerdo o en contra, pero siempre con argumentos. Al fin y al cabo, para que nos rompan el corazón siempre hay tiempo. 

domingo, 6 de marzo de 2016

Muletas y decepciones: Mis necesidades.

Aún a día de hoy, con mis 25 años, no sé qué necesito, pero sé de sobra lo que NO.

No necesito que me controlen, que me manipulen, que estén pendientes de mí. Tampoco necesito pena, lástima o sobreprotección. Soy fuerte, sé por lo que he pasado y soy consciente que es el tiempo el que pone todo en su lugar. 

No necesito más amagos, tampoco que queden bien conmigo, no tengo por qué escuchar explicaciones que no he pedido. No necesito ni celos, ni envidias. Tampoco quiero estar pegada 24 horas hablando con una pantalla, ni que se convierta en obligación llamar por teléfono una vez al día. No necesito que me presionen o presionar. No está demás que se preocupen por ti de vez en cuando, no está de más que exista alguien que esté ahí tanto en las alegrías como en las tristezas, en los logros o en los fracasos. Que esté ahí como necesidad fisiológica y mental.

No necesito regalos de cumpleaños, aniversarios o fiestas navideñas, los mejores regalos son los momentos vividos, las sonrisas robadas. No necesito discutir, no necesito saber qué hace la gente sin mí... 

En ese momento necesitaba vomitar palabras, pero solo podía vomitar lágrimas. Necesitaba salir de ahí, huir como lo hago cada vez que puedo. Necesitaba escuchar un "todo irá bien", un "poco a poco" o un "a mí me pasa lo mismo contigo"... Necesitaba lo que estaba pasando mientras reinaba el silencio, pero que ese silencio significara la misma cosa para ambos. Necesitaba saber, necesitaba resolver dudas... Necesitaba estar cerca o estar muy lejos. Necesitaba que todo esto no hubiera pasado, o que hubiera pasado con  otras circunstancias dadas, para que todo saliera bien. Supongo que de momento no soy suficiente para alguien.

No necesito más preguntas porque, por H o por B, siempre tienen la misma respuesta. 

domingo, 14 de febrero de 2016

San Valentín: El amor no está de moda.

El 14 de Febrero es "genial" (por describirlo de alguna forma) para la gente en pareja. Hay 3 tipos de "enamorados":

1.- Los que se regalan cosas, son súper felices en sus redes sociales y hacen de su amor algo público (como si nadie más estuviera enamorado).

2.- Los que reniegan de San Valentín (pero en el fondo les gusta, aunque no lo reconozcan) y dicen que hay que amarse a diario.

3.- Los que no hacen de su amor una prensa rosa en Facebook y se regalan momentos durante todo el año. 

Después está la parte oscura de todo esto: la gente que no tiene pareja. También existen varios grupos de esto:

1.- Los que confían en el amor pero aún no lo han encontrado. Se lamentan de estar solos el 14 de Febrero.

2.- Los que no tienen pareja porque no quieren.

3.- Los supervivientes a numerosos desengaños amorosos.

4.- Los amantes no correspondidos.

He llegado a la conclusión de que a partir de la invención de la palabra "follamig@", todo el romanticismo y el amor se han ido a la 'eme'... Son personas que no quieren complicarse la existencia satisfaciendo completamente sus necesidades fisiológicas. Por una parte no lo veo mal, lo respeto. Pero por otra pienso que, en la mayoría de los casos, siempre sale uno mal parado (véanse los puntos 3 y 4 de los desemparejados), de hecho, he recibido más puñaladas de este grupo de individuos que teniendo pareja (no quiere decir que las puñaladas fueran más fuertes, no confundamos los términos).

Nos hemos cargado el romanticismo. Yo creo que en el fondo y en mayor o menor medida nos gusta sentirnos queridos, nos gusta que alguien nos soporte, nos gusta tener a alguien para soportar. El amor a veces duele, pero no mata, nos prepara para personas que llegarán en un futuro, nos hace más fuertes (o gorditos de comer helado). San Valentín, a pesar de ser un invento meramente comercial, se puede celebrar de muchas maneras, aunque la mejor se vivir en un 14 de Febrero constante...

Tememos al amor como si de la misma muerte se tratase. A todos nos han herido alguna vez, pero no hay que culpar al amor de todo eso. No existen dos personas iguales, por eso no existen dos maneras idénticas de amar.

Nuestros antepasados han luchado contra amores no correspondidos y matrimonios de conveniencia durante siglos, y ahora nosotros estamos destruyendo nuestra libertad (por la que tanto se ha luchado) de elegir y no dejar escapar a la persona que queremos que permanezca a nuestro lado. 

Que cada uno ame como, cuando y donde quiera, el caso es querer. 









jueves, 5 de noviembre de 2015

¿Y qué pasa con las chicas del montón?

¿Y qué pasa con las chicas del montón? 

Siempre me pasa que, cuando un tío me gusta, llega otra con más tetas que yo y me lo quita... 

Las chicas del montón estamos como casi hechas. Nos falta de "esto", nos sobra de "esto otro", pero tenemos un "esto" increíble... Pero en conjunto, no llegamos a ser una "buena unidad", al menos así me siento yo. 

A ver, hay distintos tipos de chicas: Están las pijillas (con su pelo largo y maravilloso, siempre como una flor de pitiminí), las del "rollo" (con su "swag" y sus gorras). Y luego están las que se suelen ver por Instagram: las "súper tatuadas", las "súper maquilladas", las "súper operadas" y las que llevan tatuajes, maquillaje y silicona, todo a las vez. Y no se queda ahí la cosa, que también están las "bloggers" de moda y las "pijas retro-vintage modernas" (las típicas que son tan modernas que llevan todo lo que se lleva a la vez, pero que van monísimas). También están ahora por todo Instagram las tipo "Kim Kardashian" (también operadas, por supuesto) con tetazas y culazos colosales. Y no me puedo olvidar de las "gordibuenas", esas chicas guuuapísimas con unos supuestos kilos de más según los medios. También hay variaciones, que son las que mezclan algunos de estos tipos de mujeres.

Vale, pues las chicas del montón somos las que no encajamos en ninguno de estos grupos. No somos pijas porque nuestro poder adquisitivo no es alto, no somos del rollo porque no nos va eso de llevar gorras planas, tampoco tenemos una súper población de tatuajes por nuestro cuerpo, vamos maquilladas porque no nos queda más remedio (de alguna manera hay que venderse), obviamente no hemos pasado por el quirófano para ser de plástico (el bajo poder adquisitivo), no somos bloggeras de moda porque tampoco hay dinero para costearse la moda, y tampoco podemos ir del todo retro-vintage porque nos pasamos o no llegamos, y eso queda mal o no queda. 

En resumidas cuentas, no podemos ser modelos de nada, no llamamos la atención, somos como una especie aparte, casi en extinción. Lo más seguro es que la gran mayoría de nosotras no somos malas personas, incluso habrá algunas que sean personas maravillosas, con una personalidad impecable, pero, ¿Por qué no se fijan en nosotras? ¿Por qué es tan cruel la sociedad que no nos tiene apenas en cuenta? ¿Acaso hay que ser adinerada o acomodada para entrarle por el ojo a alguien? ¿Estamos destinadas a pasar por todos los desplantes que nos hacen el resto de personas?

Yo, como chica del montón, he llegado a la conclusión de que la única persona que me puede valorar más que cualquier persona que exista en la faz de la tierra soy yo misma. Me siento orgullosa de ser del montón. 

lunes, 17 de agosto de 2015

Mi respuesta a tus ataques: "Mi mano en el tirador"

Amiga mía (muy irónico todo)... Te llamo así, pero no creas que de esa manera te considero... Esa palabra ("amiga") te viene demasiado grande. A tu lado Úrsula (la mala de "Little Mermaid") es la Madre Teresa de Calcuta...

No sé qué te habré hecho para que tengas que insultarme o reírte de mí. Ya veo que después de 6 años no me conoces. Te he dado muchas oportunidades, he intentado llevarme bien contigo, he sentido lástima por ti y te he perdonado, te hemos soportado mucho pero hasta aquí llegó mi límite. Tengo un corazón muy grande, pero ya no cabe más paciencia para ti.

Siempre te las has arreglado para molestar. Te abrimos hueco en nuestro círculo y te has empeñado en romperlo una y otra vez sin descanso. Te has metido en cosas que no te incumbían, y con tus tretas has intentado aparentar que ibas a solucionar el mundo, pero ya no cuela. Me he dado cuenta de que tu mundo eres tú misma y que solo te importas tú (cosa que me parecería bien si no hicieras daño a nadie).

Ahora disfrutas de ver todo esto completamente roto, todo lo que nosotras construimos y poco a poco has intentado destruir en numerosas ocasiones. No puedo llegar a entender por qué te fascina tanto saber de unas y de otras para después meter toda la mierda dentro de un cajón y salpicarnos con ella en la cara. Me parece deplorable que utilices a una persona que te aprecia para manipularla a tu antojo.

 Es vergonzoso que te rías de mí, una persona que no te ha hecho absolutamente nada (incluso te he llegado a defender), que te ha perdonado muchas veces, que incluso alguna vez te ha podido considerar "amiga". Pero no, conmigo NO. Te has equivocado de persona. Si no sabes lo que has hecho solo tienes que ir rememorando las que has ido haciendo durante estos años atrás, donde muchas veces he estado involucrada. Pero las gotas que han colmado el vaso han sido recientemente. A lo que alego 2 apartados:

1.- http://buscon.rae.es/drae/srv/search?id=Be6zXCI8ZDXX2NWEjXPR

Si piensas que soy eso, simplemente, no me hagas la pelota para querer llevarte bien conmigo (ahora ya ni lo intentes). Según ese significado, el término es más correcto para atribuírtelo a ti que a mí, sinceramente. Y la próxima vez, te lavas bien la boca antes de mencionarme, por favor.

2.- Quizá no llegue a ser Ministra de Cultura (a lo mejor por "las voces que doy" ja-ja-ja), pero sí seré algo que tú nunca jamás podrás llegar a ser, UNA BUENA PERSONA.

Deja ya de querer llamar la atención constantemente, deja de querer dar menos importancia a tus propios complejos haciendo daño a los demás. Deja de ser tan envidiosa y de herir a las personas que nos va bien. Para de pretender ser "la mejor" y "la más guay" porque, de verdad y de corazón, das muchísima pena.

Podría dedicarte insultos fáciles, hirientes y poco apropiados, ¿pero sabes qué?, tú ya eres un insulto para tu persona, y si tuviera que elegir uno sería mala persona (bajo mi punto de vista sería lo peor que me podrían decir). ¿Tan infeliz eres que tienes que menospreciar a los demás para sentirte bien? ¿Tan poco te valoras?¿Tan triste y vacía es tu vida para llegar a esos extremos? Menos mal que me he dado cuenta de la calaña que te gastas compañera, y me alegro de no ser como tú, porque tengo clase hasta para insultarte.


jueves, 23 de julio de 2015

"Pagar los platos que ha roto otro capullo"

Gran frase aplicable a ambos sexos. Aquí solo hablo de capullos, porque como hable de capullas no terminaría jamás, y por supuesto, de mi experiencia personal.

Si remonto la vista a hace 11 años, cuando besé por primera vez a un chico, la lista sería interminable, por lo tanto, mencionaré a los más significativos.

Hay capullos de todas las clases y en todas las circunstancias posibles... Como por ejemplo ese capullo que me volvía loca con sus ojos cristalinos. Ese que llegó, se fue, volvió y, como no quise tener relaciones sexuales con el, se buscó a otra. Esa otra que cuando me vio, se comió a besos a ese capullo (literalmente). Un capullo con cómplice, pero... ¿Qué coño le había hecho yo a la tía esa para que me restregara a ese tío por la cara?... ¿Envidia?, no sé...

El capullo que pone los cuernos yo lo llamaría... HIJO DE LA GRAN PÉ. Se lía con la novia de su mejor amigo (otro con cómplice), lo sabe todo el santo mundo, y encima, tienen el valor de mentirme, y de reírse de mí. Todo sale a la luz de nuevo y como imbécil, perdono (pero no olvido). Y más tarde, se lía con otra de la que ya sospechaba (cosa que supe tiempo después). Y claro, obviamente, me deja por sms. Todo muy "OK".

El capullo mentiroso que según él no miente tiene mucho delito. Se va de viaje, queda con una tía, ¿¡y pretende que mi mente pensante no se de cuenta!? ("Piensa mal y acertarás"). Después de que pasara de mí como de la mierda, va y me deja por MSN... ¡QUÉ ORIGINAL!. En fin... El karma lo puso en su sitio.

Están los típicos que se acaban de dejar con sus novias y están dolidísimos porque les han puteado o porque les han dejado por cualquier razón (porque son unos capullos, por ejemplo). Para ellos soy el prototipo de "chica puente", un mero pasatiempo hasta que encuentran a otra o, en su defecto, vuelven con sus respectivas ex novias. De estos me he encontrado a unos cuantos, cada uno con su movida particular.

Y bueno... Luego está "el capullísimo"... La persona a la que más he amado, y a la vez, a la que más odio y rencor le guardo. Ese capullo por el que di todo y más, y que de manera "explicable", ese todo se fue a la eme... Creí ver la perfección en él, estaba hecho para mí, pero la relación era insostenible. Y tras aguantar numerosos desplantes y movidas varias, va y me deja por Whatsapp (otro con estilo).

No me caracterizo por ser mala persona, por eso no encuentro explicación lógica a todo esto. Siempre doy todo lo que puedo, lucho y me entrego, pero por esa razón tienen de sobra y no recibo lo que realmente merezco. Por eso aprendí a no esperar de los demás lo que yo doy, porque si lo espero me llevo numerosas decepciones (aplicable con cualquier persona). Tampoco voy a ser una capulla porque nadie se lo merece (o sí, según se mire). Hay mucho que contar sobre esto y muchas más historias además de este resumen.

Así que, ¿cómo quieres que confíe en alguien que puede llegar a ser un capullo por el simple hecho de ser un tío y andar conmigo?. Como ves, ya me he quedado sin vajilla...  Vamos, que si Amy Winehouse, Adele y yo hubiéramos podido coincidir, escribiríamos las canciones más tristes de la historia.







lunes, 20 de julio de 2015

"¿Por qué no apareciste antes?"... La respuesta a tu pregunta:

  Es muy simple. Solo tengo que lanzar la vista atrás en el tiempo... Unos 11 o 12 años aproximadamente.

  Yo era una niña fuera de lo común. Llevaba otro peinado, vestía como no solían vestir las chicas de mi edad (y mucho menos las de tu entorno), íbamos a distintos colegios y pertenecíamos a clases sociales totalmente contrarias (cosa que no ha cambiado mucho).

   Antes era más decidida, más cara dura, mucho más ingenua (eso por supuesto) y mi autoestima era mayor que actualmente.

   Te veía y eras el REY de los chicos (a pesar de no ser el líder absoluto de tu pandilla). No sé si el más guapo, ni el más apuesto, tampoco sé si eras la mejor persona del mundo, ya que apenas habíamos cruzado 3 palabras.

Supongo que pensarías de mi: "Vaya tía fea, maleducada, obscena..." Y un largo etcétera. Tampoco pregunté, ni me lancé, tampoco me quería arrimar mucho a ti por miedo al rechazo.

  Pero al final conseguí cruzar más de un par de palabras. Una tarde para 4; tú, tu amigo, mi amiga y yo. No conseguí nada en absoluto, solo que me recordaras años más tarde.

   Te perdí la pista completamente. Supongo que tú harías tu vida como yo hice la mía. Crecimos cada uno a su manera, cada uno bajo sus circunstancias (favorables y no tan favorables). Hemos cambiado, madurado, envejecido... Somos 2 desconocidos de nuevo...

   Y otra vez, vuelta a empezar. Verte de forma salteada, dudar de si eras tu o no, cruzar miradas y ni siquiera supe decir ni un simple "Hola, ¿me recuerdas?", con un subtexto en mi cabeza que diría "Si, la que estaba completamente majara y perdía el culo por ti. Esa que aunque duda de si eres tú o no, te recuerda y que de algún modo no te olvidó del todo. Esa que ahora mismo tiene un subtexto en la cabeza hablándole y diciendo en silencio que pare ya de pensar bobadas..."

  Hasta que llegó el día. El día de enfrentarme a aquel miedo de acercarme y preguntar si eras tu o alguien que se te parecía. Y lo hice (y a gusto me quedé). Lo que vino después espero que lo recuerdes, a duras penas yo lo recuerdo. Me acuerdo de dos frases: La primera es la pregunta del título y la segunda fue: "Vaya, ya estamos pagando los platos que ha roto otro capullo" (me marcó notablemente). Quizá no fui sincera del todo, pero hoy reconozco que, por alguna razón, no estaba del todo cómoda. Era demasiado idílico, demasiado bueno para ser verdad. Tú, yo y nada más. No podía ser más perfecto, pero, hubo "errores" que se podían haber cometido más adelante y no en ese momento.

   Al día siguiente fue maravilloso ver tu nombre en la pantalla de mi móvil, de hecho, lo tuve que mirar 2 veces, ¡No me lo podía creer!. Pero conforme pasaron las horas se fue desinflando todo ese cúmulo de sensaciones. Solo quedó vacío. Y observando me di cuenta de que obviamente no soy gran cosa. No puedo competir con una operación de pecho, unos ojos claros y una melena larga.

   Días más tarde quise dar señales de vida a modo: "¡Eh! ¡Estoy aquí!", sin obtener una respuesta. Quizá por esa razón no aparecí antes.

  Es tan duro sentirse así, de la manera en la que me sentí después de aquello. Quizá a ti nunca te lo hayan hecho y no sepas lo frustrante que puede llegar a ser (y aún más si eres una mujer con el autoestima por el subsuelo).

  Después de todo esto, más de una pregunta ronda por mi cabeza ahora... ¿De verdad formulaste esa pregunta de corazón?, ¿era simplemente palabrería?, si no lo era ¿qué quisiste decir con eso realmente? ¿por qué me lo preguntaste?. Si solo era para ese día, ¿por qué te tomaste tantas molestias?, ¿por qué me regalaste los oídos? ¿por qué me escribiste al día siguiente?... Son tantas dudas...

Quizá sea una cobarde por no decirte esto frente a frente, por no llamarte o escribirte y contártelo, o por otro lado, quizá sea una valiente por arriesgarme a que esto llegue hasta tus ojos. También puede ser una completa pérdida de mi dignidad al hacerlo de esta forma, o también una muestra de que deseo por todos los medios sacarme esa espinita que llevo clavada. De cualquier forma, siempre pienso que si alguien no se va a quedar, que se lleve sus recuerdos de mi cabeza, antes de que me vuelva aún más loca. Si por el contrario quiere quedarse, aquí estoy, espero que no se le haga demasiado tarde, espero que no tenga que pasar una década para volver a verle.